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Moverse ya no es necesario.

No considero a nadie mi competencia. La villana no es la industria del fitness. No pongamos la culpa en lo que no podemos controlar, tomemos la responsabilidad. La industria del fitness se dedica a generar ingresos, es una industria. No le importa tu salud, le importa tu dinero.

No podemos quejarnos y querer luchar contra eso. Lo que podemos hacer – los profesores – es educar y crear alumnos autónomos, capaces de cuidarse sin necesidad de que alguien les diga qué, cómo y cuándo hacerlo. Y que, sobre todo, entiendan porqué lo están haciendo.

La industria del fitness siempre estará ahí y, como todo lo demás, es una opción más. Quien tiene el poder de elegir eres tú. Puedes escoger ser un número más, repitiendo coreografías, haciendo repeticiones infinitas y vacías de ejercicios lineales. La alternativa es no desperdiciar tu enorme potencial y desarrollar una práctica intencionada y integral de movimiento que fortalece la conexión mente-cuerpo, elevando la conciencia, aumentando la longevidad de tus articulaciones para una mejor calidad de vida y regenerando tu vigor de vivir.

Hoy en día moverse ya no es necesario. Vivimos en un entorno lleno de comodidades.

Moverse se ha convertido en una tarea más. «Hacer ejercicio» se llama. Algo creado por el hombre moderno por la falta de necesidad de moverse naturalmente para realizar tareas cotidianas que hoy son prescindibles porque tenemos todo a nuestra disposición con un clic o un viaje en coche al supermercado, por ejemplo.

Perdemos la conexión con nuestra capacidad de adaptación y de realizar movimientos complejos, esencial para nuestra plasticidad cerebral y el desarrollo de habilidades sociales.

Cada vez más buscamos el aislamiento en la hora de hacer ejercicio (algo que puede ser – y en la mayoría de los casos lo es – totalmente artificial, mismo cuando lo llaman «entrenamiento funcional o natural»). Lo más común es ver gente con auriculares, viendo la tele y mirando el móvil mientras «entrena» en las zonas fitness y cardio de los gimnasios convencionales.

Caminando o corriendo en una máquina que produce un estímulo artificial en un cuerpo y mente desconectados a lo que está pasando en su entorno y, lo más grave, en su interior. Aislados por los estímulos externos artificiales (música, tele, móvil) que normalmente se usan para que el tiempo pase más rápido, o que el entreno sea más llevadero. Lo de estar presente, consciente de lo que está pasando alrededor y a nivel interior se pierde, no interesa o simplemente no se tiene conciencia de su importancia. Esa actitud revela la real intención detrás de hacer ejercicio: una tarea más, una punición, un premio, una obligación, una adicción, una cita con día y hora marcada con tu cuerpo. Como si no fuera lo más valioso que tienes.

Luego nos quejamos de las limitaciones que nos impone el cuerpo, pero nunca apetece hacer una autoevaluación. Siempre es más fácil encontrar excusas y intentar convencernos de que no tenemos tiempo, como si alguien ajeno organizase nuestras prioridades.

Ahora me vas a decir que realmente no tienes tiempo y que no tienes más horas en el día para encajar un entrenamiento, que tienes que sacrificar otras cosas para poder entrenar. Y vuelvo a decirte: todo es una cuestión de prioridades. No solo esto, también de mentalidad.

Estamos acostumbrados con el formato de sesiones de enterramiento, de tener que reservar una hora específicamente para «hacer ejercicio». Y no está mal, es una manera de verlo, pero hay otras.

Las pequeñas dosis de movimiento diarias es una de ellas. Snacks de movimiento que puedes hacer a lo largo de tu día sin la necesidad de dedicar una hora entera a ello. Que pueden, perfectamente, complementar una sesión dedicada a una práctica específica.

Puede ser tan sencillo como cambiar más a menudo la posición en que te sientas en la silla, hacer pausas y movilizar la columna, moverse de manera libre por el suelo durante un par de minutos. Cosas simples que hacen toda la diferencia.

Lo importante es la constancia, no la intensidad. La única manera de lubricar las articulaciones es a través del movimiento, desde lo más suave y sencillo. Transformando la rigidez y la debilidad en libertad de movimiento y confianza en uno mismo. Cuanto más estímulos le das al cuerpo más te dará a cambio. Es la ley de «o lo mueves, o lo pierdes». Cruel pero verdadero, y muy fácil de evitar.

La mayoría de nosotros vivimos una vida tan sedentaria que está afectando nuestra salud y bienestar, y correr no es la solución.

No necesitas más ejercicio, necesitas más movimiento.

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1 comentario en “Moverse ya no es necesario.”

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